Pergamino del Héroe de la Ciudad de las Cenizas
BRACER
Talismán del Domador de Bestias
Una flor hecha con sílex y vidriagón que fue abandonada en la Ciudad de las Cenizas. Se trata de un talismán transmitido de generación en generación entre los domadores de bestias de los Retoños Arbóreos. Está adornada con un sílex que tiene forma de una brillante marca de garra, la cual, según dicen, es la huella del primer Yumkasaurio que se hizo amigo de un humano. Los domadores de bestias se dedican a entablar amistad con los saurios, por lo que incluso a sus compañeros de tribu les cuesta a veces comprender sus ideales. Intentan adelantarse a los cazasaurios para solucionar de forma pacífica hasta los casos en los que un saurio malvado ha herido a un humano. “Mientras tengas la paciencia suficiente, puedes ganarte la confianza incluso del saurio más malo de todos”. Esa era la lección que había grabado en su memoria un joven domador de bestias cuando su maestro le dio este pesado talismán. Siempre estuvo convencido de que las bestias, al igual que los humanos, tenían corazón. O al menos eso era lo que pensaba hasta el día en que llegó la marea oscura que tapó el cielo. Aquello era un monstruo que nada ni nadie podía comprender, una bestia salvaje con la que era imposible tratar de manera pacífica. Cuando el domador de bestias llegó por fin a su hogar natal, lo único que encontró fueron los sueños hechos añicos por monstruos que estaban fuera de control. Tras ayudar a reasentarse a los miembros de su tribu que habían sobrevivido, el domador de bestias, ya no tan joven, volvió a emprender un viaje del que nunca regresó. Esta vez, sus rivales eran los despiadados monstruos que llegaron con la marea oscura, contra quienes necesitaba mucha paciencia. Solo con la paciencia suficiente podría expulsar a todos ellos de su querida tierra. Según una leyenda, el rey pitón de la antigüedad creó un tesoro secreto capaz de expulsar al Abismo, pero para obtenerlo, había que cruzar la antigua ciudad emponzoñada. Tal vez no fuera más que una ensoñación para las personas desesperadas, pero para un héroe, era algo que valía la pena intentar. Al final de su viaje, el guerrero apátrida llegó a la ciudad reducida a cenizas, donde se enfrentaría a un secreto largo tiempo enterrado.
