Códice de Obsidiana
BRACER
Anhelo Xenogénico
En la época en la que los enviados desterrados cayeron al reino sin luz y el soberano que retornó incineró la ciudad, existían historias nunca antes documentadas en la historia humana y nunca antes contadas. El reino de los Dragartos consiguió sobrevivir al colapso del cielo y la tierra, pero quedó separado de la tierra escarlata y del vasto mar. Cuando los Dragartos no tuvieron más remedio que vivir sin propósito alguno en el mar desolado, obtuvieron el derecho a ser libres por la gracia del Maestro de las Llamas. Sin embargo, la turbia marea oscura ya le había arrebatado la sabiduría al fuego y lo único que quedaba era su cadáver cenizo. Para conservar el poder de los dragones, sus ciegos y necios descendientes adoptaron la violencia como norma de gobierno. En aquel reino en el que toda la leña se había reducido a cenizas y en el que el sol estaba a punto de ponerse, solo una persona dirigió su mirada hacia el oscuro futuro. “He visto cómo las luces se desploman sobre la tierra desarraigada y cómo los dragones se postran ante el moribundo soberano. He visto cómo morirán la grandiosa sabiduría, el grandioso arte y la grandiosa civilización. Sin embargo, el paso de un ciclo a otro es la norma del mundo, y la historia no se detendrá solo por escuchar nuestro llanto. Oh, pobres sean los míos, pues no saben que su necia conducta solo sirve para alimentar esa norma férrea de la historia. Los sirvientes del presente se convertirán en los soberanos del mañana, y los esclavos del pasado serán los dueños del futuro. Nuestra raza está en un bucle vicioso de contradicciones, y lo único que nos salvará será plantar semillas. Quizá en las fértiles y primitivas tierras salvajes aún haya algún lugar que no haya sido contaminado por la decadencia”. Entonces, aquella persona atravesó las llamas y los vendavales y se llevó la primera chispa de fuego, la cual aún no se había apagado, del antiguo palacio sagrado que había bajo el magma. Cargando con un anhelo xenogénico, el más sabio entre los dragones se despidió de la resplandeciente Ciudad Prohibida y emprendió un viaje.
