Juramento de la Noche
BRACER
Juramento del Lamparero
En aquel entonces, los vientos cazadores del norte allanaron la tierra y eliminaron a los indómitos pueblos fronterizos por orden de la despótica nobleza. Mientras tanto, a fin de robar el poder abandonado por las lunas celestiales, el monje con el don de hablar en lenguas extrañas ofreció al Zar de las Hadas un plan venenoso. Los niños de la luna ocultos en el bosque se dispersaron, y las hermanas, impulsadas por el destino, tomaron un camino distinto. Al final, ni siquiera el arrogante lunático pudo escapar de la prisión del cascarón celestial, y fue devorado por el cielo demoniaco al final de sus delirios. Sin embargo, todo esto sucedió antes del nacimiento del paraíso. Y es que, en ese entonces, el paraíso no era más que la fantasía de dos niños bajo la luna. Hasta que, muchos años después, uno de ellos recibió una sentencia como ladrón conocido en las diversas naciones. Y solo entonces el otro comprendió por fin el verdadero significado detrás de aquellas palabras que parecían haberse dicho sin malas intenciones. Lo que sucedió después es lo que ya sabemos. Cuando llegó la larga noche, la corte del Reino del Norte ya no tenía tiempo para prestar atención a las tierras fronterizas más allá de las llanuras nevadas. La marea de bestias oscuras galopaba por las tierras desoladas, destruyendo todo rastro de civilizaciones pasadas. Así fue hasta que el primer Forjador de Lámparas alzó el primer rayo de luz y tomó prestado el poder de la sacerdotisa de los niños de la luna. En el nombre de la luna, desterró la oscuridad a las antiguas ruinas sin luz y la enterró junto a las almas que habían sido desgarradas por las pesadillas. Cuando todo terminó, los supervivientes construyeron un faro en la montaña, desde donde observaban a la nueva persona que gobernaría la ciudad invernal. Para proteger los sueños puros e infantiles de su querido amigo, el Forjador de Lámparas tuvo el valor de defender su causa ante la corte de la Zarina. Aunque obtuvo el decreto real que deseaba, desde entonces cargó con el juramento de la vigilancia y el sacrificio. Y así fue como empezó la historia del paraíso llamado Nod Krai.
