Noche de la Revelación del Cielo
BRACER
Flor Anhelaverdad
En la era en la que los pecadores aún no habían cometido su imperdonable afrenta, un reino subterráneo se erigía en las profundidades. Las gentes del reino nunca habían visto el mar ni contemplado el verdadero sol. Pero incluso en un lugar oscuro sin días como aquel, había quienes intentaban alcanzar los secretos de las estrellas. Sin embargo, no contemplaban las estrellas, sino que buscaban la verdad en el reflejo falso del espejo. Tal vez debido a la ubicación única del reino, en los mapas estelares de sus fronteras solían aparecer extraños fenómenos. Los astrólogos los registraron y los llamaron “Signos Anhelaverdad”, nombre que representaba su deseo por alcanzar la verdad. “Quizá, si el espejo solo nos muestra ilusiones falsas, la verdad aún pueda hallarse detrás de estas”. Esa fue la conclusión a la que llegaron los astrólogos después de un tiempo estudiando un mapa estelar tras otro. No obstante, los sabios de aquella época no sabían que habían vislumbrado un pequeño fragmento del eterno e infinito cielo demoniaco. Pasó un largo tiempo, suficiente como para que los dioses cayeran uno a uno y para que el sol atroz se alzara allá donde había brillado la luna carmesí. Incluso en aquel entonces, hubo quienes descubrieron el secreto detrás del gran pecado, por lo que la observación de los astros se convirtió en un conocimiento prohibido. Solo unos pocos en el reino tenían el privilegio de ignorar dicha prohibición para poder servir mejor al rey tuerto. Sin embargo, lo inesperado siempre encuentra la forma de abrirse paso, como en el momento en que un novicio inconsciente limpió el polvo que había ocultado el espejo de Apaosha. Tal acto reveló la maravillosa luz que rodeaba el lejano horizonte y hacía resplandecer una vez más la minúscula cámara de observación de estrellas. Qué hermoso era el paraíso negro como el azabache, verdaderamente deslumbrante... y, sin embargo, también era... blasfemo. En un mero instante, consumió todos y cada uno de los pensamientos y los deseos del joven Rauthvangi. Así fue como comenzaron la historia y las transgresiones del monje loco, que posteriormente pasó a alabar al Abismo de más allá de los cielos...
