Notas de Maite
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Notas de Maite
El señor Zar Cangrejo vive al lado del asentamiento de esos raritos de los Descendientes Lunaescarcha. Dicen que tiene cientos de años (si no, ¿cómo iba a ser tan grande?), y es mucho más grande que cualquier cangrejo que haya visto. Ni siquiera su casa es una caracola normal, sino que es tan grande como una pequeña colina (¡es incluso más grande que la caracola que hay dibujada en nuestra bandera!) y parece una pequeña fortaleza. Lo más fascinante es que sobre ella crece un musgo de kuuvahki que brilla como las estrellas en el interior de su oscura cueva. Tal vez esa sea su corona. Por lo tanto, los cangrejos que viven cerca de él son sus súbditos. Ay, pobres cangrejitos, siempre tan ocupados llevando la comida que encuentran —lakkas, peces y otras cosas que no sé ni cómo se llaman— a las profundidades de su cueva, y nunca se la pueden comer en el momento. He visto en dos ocasiones que llevaban unas piedras brillantes y algo de plata lunacaída. ¿Serán algo así como los impuestos que tienen pagar al señor zar? Dicen que, en la época del gran ladrón Reed Miller, un gobernador enviado por Snezhnaya también exigió un tributo a los habitantes de la Villa Nasha. Supongo que es algo parecido. Sin embargo, puede que el señor Zar Cangrejo no quiera lakkas y peces para toda la eternidad. Lo digo porque ayer por la tarde lo vi salir de su cueva a paso muy lento, como si llevara a cuestas toda una montaña. Las piedrecitas del suelo temblaban con cada paso que daba. Entonces, un cangrejo muuuuuy pequeño llevó hasta sus pies un pez tan diminuto que hasta daba pena verlo. El señor Zar Cangrejo agachó la mirada para verlo y agitó sus grandes tenazas, lo que asustó tanto al cangrejito que tiró el pececito y se escondió dentro de la arena. El Zar no se comió el pez, sino que lo apartó con su tenaza más pequeña y se quedó quieto, como si estuviera contemplando el mar a lo lejos. Qué solitaria debe de ser la vida de un rey... Todos los cangrejos le tienen miedo. Tiene una fortaleza y una corona, pero ningún amigo al que poder tocar, como hacen las medusas florales con sus tentáculos (Semión dice que las medusas se comunican por medio de sus tentáculos, así que imagino que los cangrejos hacen lo mismo con sus tenazas, ¿no?). Me pregunto dónde encontró esa caracola tan grande. ¿Viviría otro rey aún más grande en ella antes de que lo hiciera él? Si creciera todavía más, ¿se mudaría a un palacio más lujoso? Tal vez en otra ocasión debería llevarle unas lakkas bien maduras para poder investigar bien su caracola. Bueno, será mejor que no lo haga. Los ladrones no deberían acercarse demasiado a los nobles, o si no, pasarán cosas malas.
