Notas de Aila
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Notas de Aila
Igual que Lovia y que mi hermana, yo también he mentido. Cuando el Sr. Solovei me preguntó si albergaba odio en mi corazón, le dije que no. Pero ¿cómo voy a explicarle con palabras todo este odio que siento? ¿Cómo alguien tan bondadoso y honesto va a entender esta terrible maldad? No, no debería pensar así. No puedo contarle esto a nadie. El Sr. Solovei no necesita tener conocimiento de estos asuntos tan triviales. Aquellos que no han pasado por todo esto no tienen ninguna obligación de escuchar el sufrimiento de los demás. Es más, aunque él estuviera dispuesto a escucharme, aunque llore por compasión hacia mí... ¿qué importará? Al final, lo único que habré hecho es herir innecesariamente otro corazón bondadoso. Ya sea en el pasado, en el presente o en el futuro, entre los incontables hilos que Lovia me mostró por accidente, las únicas personas que lloraban por la desgracia ajena eran aquellas de buen corazón que deberían estar sonriendo. Si, tal y como dictan las reglas del mundo sublunar, todo en esta vida tiene lo que se merece, entonces al menos intentaré ahorrarle más tristeza innecesaria. Antes detestaba las mentiras, pero ahora las estoy tejiendo yo misma... Quizás estos diez años de (...) sean el castigo que merezco por este momento... Pero ya nada de eso importa... Desde la dama de la sal hasta los descendientes de los espíritus de Gurabad, son muy comunes los casos de personas inocentes que fueron asesinadas, por no hablar de los pecadores como yo, completamente manchados de (...). Si los hilos plateados ya están enroscados en mi cuello, ¿por qué no seguir cometiendo más pecados imperdonables para evitar que los niños aún no contaminados...? Aparte de los enormes pilares construidos por los descendientes de los dragones, o sea, el santuario que nuestros ancestros consideraban un refugio, todas las demás murallas, torres, fortalezas y templos deben ser derribados. Todo aquello que proceda de la Luna Escarchada se le debe devolver a ella. Tanto tiempo de separación y aislamiento solo servirá para alimentar la ambición y el fanatismo. Adoraremos a la naturaleza y nos haremos amigos de los forasteros para que nuestros hilos nos separen de esa moral en la que nadie cree y esa arrogancia de personas que no han muerto. De esta manera, no volverá a haber alguien más como Lovia, ni alguien como yo... Dentro de varias décadas, nacerá una nueva Diosa Lunar... Ja, qué irónico. Al final, la ardua búsqueda de Lovia no sirvió para nada. Tal y como se esperaba, (...) dio a luz a la heredera sagrada, y no a ese hombre que secuestró a su hermana —ese que, por cierto, se supone que debería haber sido nuestro rey, pero que lo único que hizo fue causar un caos aún mayor en Snezhnaya—. El nacimiento de la Luna Nueva no tiene nada que ver con todo lo que hizo ella, ya que ni siquiera pudo predecir el nacimiento de esa muchacha, ni tampoco la destrucción de ese trono puro y sagrado. No sé si viviré para ver ese momento, pues ya no puedo ni ver con claridad mis propios hilos, pero la verdad es que espero no hacerlo. Aquellos que estamos manchados por el pecado no deberíamos ver la impoluta luz lunar... En cualquier caso, debemos convencer a la gente de que la Luna Nueva solo sentirá regocijo por la bondad, el amor y la ayuda al prójimo. Aparte de eso, no existen otras plegarias y ceremonias que sirvan para complacer a nuestra diosa. Eso es lo que debería creer la gente; es lo que debe creer. De lo contrario, no importa cuán noble sea un ideal, perderá su color original en la suciedad que existe bajo la luna. Los hilos de los dioses son tan deslumbrantes que no logro ver hacia dónde se dirige ella. Sin embargo, los Descendientes Lunaescarcha, que gracias a su nombre han recibido la redención, deben al menos asegurarse de que ella tenga en sus manos el poder de elegir. No deben exigirle nada a cambio, ni ella tiene por qué convertirse en la diosa perfecta de nadie. La hija de la Luna Escarchada, la joven de la Luna Nueva... Ojalá pueda ser testigo de un sueño feliz... Que la Luna Escarchada nunca me perdone, pues he maldecido su nombre en incontables ocasiones.
