Transeúnte de la nube pasajera
HEAD
Horquilla de madera rejuvenecida del transeúnte
Había una vez un hombre anónimo que despertó de un largo sueño. Estaba atrapado por una tensión distante y familiar, que no se disipaba, y un dolor fantasmal, nítido y agudo. Su pasado se había hecho pedazos y no recordaba su nombre.
En su vagabundear sin rumbo, bebía nieve para calmar la sed y cazaba animales para comer. Una vez, partió una ramita seca para sujetar su largo cabello.
Su melena negra manaba como un manantial de montaña; sus músculos se contraían y asomaban como carpas en el río. Unas fuerzas milagrosas esculpían su cuerpo sin descanso; los tendones se rompían y volvían a conectarse; los huesos se partían y volvían a colocarse, provocándole una dolorosa sensación. Tras innumerables tormentos, su pasado fragmentado volvía a unirse por fin. Mientras observaba su reflejo en el agua, la historia completa de su tragedia se reveló poco a poco.
Cuando el reflejo de su rostro dejó de resultarle desconocido, de pronto el hombre anónimo se dio cuenta de que la ramita seca estaba floreciendo.
De súbito, salió de su trance. La maldición de la inmortalidad es muy potente, y la rodean viejos resentimientos que nunca mueren. Ahora, él es la flor que nace de esta ramita muerta.
