Fábulas de Estisia
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(II)
(Conjunto de fábulas transmitidas por la polis de los dragones y las olas, Estisia, compiladas por la rapsoda Arquipa). (Además de la leyenda del dragón que devoró a la princesa, el libro también contiene una gran cantidad de fábulas poéticas. A continuación se presenta un extracto). Historia del reloj de los deseos Hace mucho tiempo, cuando el dragón aún no había llegado, en nuestra alta torre colgaba un reloj sin parangón. El reloj sabía cuándo florecerían el azafrán, cuándo subirían y bajarían las mareas. Sabía cuándo empezaba y acababa el día, y sabía las respuestas de todas las preguntas del mundo. Por eso, mucha gente de todos los lados solían visitar la alta torre. Un día, un joven que sufría por amor se acercó aquí. "¡Oh, reloj! El padre de la persona que amo nos está haciendo las cosas difíciles. Me ha pedido que separe un granero lleno de trigo y cebada mezclados en dos montones. ¿Podrías decirme cómo hacerlo?". Tic-tac, tic-tac, tic-tac. Que tengas dulces sueños. Esta noche, las hormigas de la Isla Hormiga se marchan. "Estas diminutas criaturas te ayudarán". Después, vino un noble con un sombrero y las manos llenas de anillos. "Dime, rápido, reloj, ¿puedo comprarte con mi fortuna? Si no, ¡te romperé en pedazos!". "Tic-tac, tic-tac, Si un rey no baja la cabeza a escuchar, caerá del trono a la desgracia. Quien se enaltezca hoy será aplastado mañana por otros". El último visitante parecía muy joven, con dedos delgados como los de un fantasma, y una cara que parecía una criatura recién salida de la tumba. "Reloj, oh, preciado reloj, tengo una petición. ¿Cuándo terminará mi sufrimiento? ¿Cuándo llegará la muerte?". Pero el tictac del reloj siguió igual. "Tic, tac, tic, tac. Ciudadanos de Estisia, afortunados y desafortunados, esto va más allá de mi poder. ¡Que tengan una larga vida!". (Comentario de Arquipa: ¿Eh? ¿La gente de Estisia no era inmortal? ¿Cómo pudo destruirse su civilización?). La Muerte en la vasija Había una vez un avaro que no tenía amigos ni familia, solo dinero. Su gran cofre rebosante de oro generaba cofres más pequeños día tras día, y la cera de sus velas consumidas podía fundirse y volver a crecer. Cuando al avaro le empezó a salir barba blanca, escuchó el fluir del río Estigia. Sabía que pronto tendría que cruzar al inframundo. El avaro se negó a deshacerse de sus cofres llenos de dinero, y entonces se le ocurrió una idea brillante. Cuando la muerte llegó, él estaba tumbado en la cama, sin fuerzas. Con una expresión preocupada, le dijo su último deseo a la muerte: "La repisa de allá está llena de vasijas de hidromiel. Sin embargo, un abejorro se ahogó en una de ellas. Muerte, te imploro que te sumerjas en la vasija y saques a ese abejorro glotón antes de que arruine mi precioso hidromiel". La Muerte sintió compasión por su deseo, por lo que se convirtió en un espíritu. Se metió en una vasija en busca del abejorro muerto. Justo en ese momento, el avaro saltó rápidamente de la cama y cerró el tapón de la vasija. "¡Te tengo, Muerte! ¡Nadie más podrá arrancarme de esta cama calentita!". El pueblo de Estisia aún aplaude esta hazaña... ¡Nuestros festines interminables y nuestra alegría desbordante son la recompensa por haber engañado a la Muerte! (Comentario de Arquipa: Es fascinante como Estisia ridiculizó al oculto Titán de la Muerte. Parece que, antes de su desaparición, ¡tuvieron una vida feliz!).
