Crónicas de la emperatriz: <unbreak>10</unbreak> batallas legendarias
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Volumen II
... Segunda parte: La era del Viaje buscallamas Cuando finalizó el segundo asedio de Oqueima, la emperatriz asumió el control absoluto de la polis y dio comienzo a sus ambiciones. A partir de que Trispios empezó a difundir la profecía de la salvación, la emperatriz comenzó a planear una cruzada para castigar a los Titanes y quedarse con las Yescas. Celione, la Caballera del Trueno Solar, había demostrado que era posible para los humanos matar a un Titán por la fuerza, y el acuerdo de paz con Kremnos y la sumisión de las polis aliadas allanaron el camino de la emperatriz. Durante cincuenta años, hubo guerreros que creyeron en la profecía e intentaron recuperar las Yescas, pero ninguno logró destacar. Y al final del año 3910 del Calendario de la Luz, comenzó oficialmente el grandioso Viaje buscallamas de la emperatriz. ... 6. El asedio del Soto de las Musas Fecha: Año 3930 del Calendario de la Luz. Lugar: Soto de las Musas. Comandantes destacados: Apolonio, Céridra. Cuando la emperatriz hundió a los venerables de Oqueima en el lago y proclamó al mundo su grandiosa ambición de asesinar a los Titanes, la gente simplemente pensó que estaba delirando. Al fin y al cabo, la historia no carecía de tiranos que habían perdido la cabeza por el poder y pronunciado palabras similares. Incluso Castrum Kremnos, el antiguo enemigo de Oqueima, lo consideró una estratagema para centralizar el poder y reunir seguidores. Después de eso, las acciones de la emperatriz parecieron confirmar que sus anteriores declaraciones grandilocuentes habían sido el producto de un momento de pasión, ya que durante veinte años estuvo desarrollando silenciosa y metódicamente su poder militar. Unos espías de Ladón que lograron escapar de Oqueima declararon que la emperatriz había reunido a miles de Herederos de Crisos, formando un ejército de organización singular cuyo poder militar podría arrasar cualquier polis en medio día. Todo el mundo comenzó a temblar de miedo, excepto el pueblo de Kremnos, que ansiaba poner a prueba su poder, pero debido al tratado de paz existente, solo podía dedicarse a afilar sus espadas y preparar sus tropas sigilosamente. En el año 3930 del Calendario de la Luz, Apolonio, Dux Arrastrapiedras, antiguo sabio del Soto y actual consejero del ejército buscallamas, partió en misión diplomática al Soto y después de tres meses aún no había regresado. La emperatriz envió entonces a Virginia, Dux Carminum, y una de las manifestaciones de Trispios, Dux Fatorum, al Soto, pero tampoco se volvió a saber más de ellas. En el Soto circulaban rumores de que los cuatro sabios de las escuelas (Lotofagia, Cabramontesa, Nodista y Veneradores) odiaban a la emperatriz y habían encerrado a los enviados en un intento de rebelarse contra su tiranía. Poco después, la emperatriz se dirigió personalmente al Soto con poco más de diez personas para negociar. Al verla tan vulnerable, sin la compañía de reconocidos guerreros como Dux Gladiorum, Dux Fragoris y Dux Brumalis, los eruditos del Soto bajaron la guardia y la recibieron bajo las ramas de Cerces. Sin embargo, las personas que acompañaban a la emperatriz eran en realidad el primer batallón del ejército buscallamas, formado por Herederos de Crisos altamente entrenados. Ese mismo día, tras la caída del Soto de las Musas, la emperatriz sentenció a prisión a los cuatro sabios y mostró al mundo el mayor logro de esta campaña: la Yesca del Romance. Después anunció que su siguiente objetivo sería Georios, el Titán de la Tierra que habita bajo la meseta de Oleinus. ... 7. La escaramuza de Oleinus Fecha: Año 3956 del Calendario de la Luz. Lugar: Meseta de Oleinus. Comandante destacado: Céridra. No fue hasta la caída de Mnestia que el mundo descubrió con sobresalto que lo que Celione y Trispios habían encendido no era una simple chispa, sino un fuego descontrolado capaz de teñir el cielo de rojo. Ahora, la emperatriz estaba arrojando a ese fuego las vidas de miles de Herederos de Crisos, incluida la suya propia, como combustible para derretir la jaula del fin de los tiempos. Nadie se atrevía ya a subestimar la ambición de la emperatriz. Sabiendo que esta tirana buscallamas tenía como objetivo a la divinidad de la Tierra, las polis y las tribus que habían recibido sus bendiciones se unieron espontáneamente, decididos a proteger al Titán en el que creían. Sin embargo, a diferencia de Mnestia, que carecía de poder militar, Georios, siendo uno de los Titanes de los Pilares, poseía una fuerza suficiente para derribar montañas y arrasar valles, y además, nadie conocía su ubicación exacta. Por lo tanto, la emperatriz no tuvo más remedio que esperar durante varios años. A partir del año 3950 del Calendario de la Luz, una serie de temblores de diversa magnitud sacudió Amphoreus, como si Georios hubiera presentido su destino. A principios de 3955, un terremoto sin precedentes sacudió la meseta de Oleinus, y el cuerpo divino de Georios, cubierto de heridas, emergió desde el fondo del abismo. La emperatriz, al darse cuenta de que el Titán estaba a punto de perder el control debido a la marea oscura, decidió no esperar más y, a finales de ese año, dirigió al gran ejército buscallamas desde Oqueima hacia el oeste en una marcha grandiosa. A principios del año 3956 del Calendario de la Luz, cuando el ejército buscallamas cruzó las llanuras de Tretos y entró en el territorio de Oleinus, cayó en una emboscada. Oleinus, Odrisia, Icaria y Handak, cuatro polis que estaban bajo la protección del Titán de la Tierra, se unieron para hacer frente a la emperatriz. Estas polis habían sido gravemente afectadas por los terremotos. No estaban bien armadas y sus ejércitos se componían principalmente de campesinos, así que no eran rival para el ejército buscallamas. Sin embargo, la emperatriz no actuó con su habitual severidad y contundencia, sino que ordenó a los Herederos de Crisos que rompieran rápidamente las formaciones de las fuerzas aliadas, con el objetivo principal de herirlos y desarmarlos, privándolos de su capacidad de resistencia. Después de la batalla, la emperatriz no solo se abstuvo de condenar a los prisioneros, sino que dispuso que Apolonio y otras personas se quedaran allí para ayudar en las tareas de rescate. La emperatriz declaró que la humanidad no olvidaría las bendiciones que había concedido Georios en el pasado, y precisamente por esa razón, como esta venerable deidad estaba viéndose afectada por un tormento interminable infligido por la marea oscura, necesitaba que sus fieles creaciones la libraran de su dolor y asumieran su autoridad divina para seguir protegiendo a la humanidad. Muchas polis hostiles esperaban que la emperatriz cayera en desgracia por mancharse las manos con la sangre de inocentes, pero la batalla de Oleinus logró en gran medida revertir la imagen negativa que el mundo tenía de ella. Como preludio de la campaña contra Georios, el ejército buscallamas no solo preservó sus fuerzas y su reputación, sino que incluso logró la rendición de las polis agrícolas, lo que podría considerarse como una victoria absoluta. ... 8. La campaña contra Georios Fecha: Año 3957 del Calendario de la Luz. Lugar: Meseta de Oleinus. Comandante destacado: Terravox. En el año 3957 del Calendario de la Luz, una manifestación de Trispios se adentró en territorio enemigo y encontró el cuerpo divino de Georios. En ese momento, los montañeses, leales a Georios hasta la muerte, se unieron a la batalla. Eran guerreros con los que era imposible negociar; ni la razón ni los principios morales podían convencerlos de permitir el asesinato de su creador. Así, la guerra se volvió inevitable. El ejército de los montañeses, liderado por Geocles, el Abrecaminos, mantenía a Georios protegido detrás del frente. Cada montañés, dotado de una fuerza sobrenatural y equipado con armamento ilimitado de primera calidad, formaba parte de una formación prácticamente impenetrable. La caballería de dromas se convirtió en el terror del ejército buscallamas, y ni siquiera los Herederos de Crisos, con su sangre divina, lograban obtener una ventaja frente a la manada de bestias. La emperatriz entrenó a sus soldados para atacar específicamente los ojos, las patas y los jinetes de los dromas, e incluso colocó trampas de hierro, pero aun así no logró enderezar el rumbo de la situación. En el momento crucial, un refuerzo nunca antes visto llegó al campo de batalla. Un dragón gigantesco llamado Terravox emergió lentamente de entre las filas del ejército buscallamas que se batía en retirada y se adentró pausadamente en la formación de los dromas. Sus pasos hicieron que todos los dromas se arrodillaran temblando, y ni siquiera los montañeses armados hasta los dientes pudieron resistir sus rugidos y embestidas. Con Terravox conteniendo el frente de batalla, la emperatriz ordenó a Séneca liderar a las tropas de élite para rodear al enemigo. Así capturaron a los líderes montañeses, encabezados por Geocles, y finalmente guiaron a las tropas restantes hasta llegar al lugar donde se encontraba Georios. Hysilens saltó al abismo con varios Herederos de Crisos, y después de una feroz batalla, solo ella regresó pesarosa. En las profundidades de la tierra no lograba usar todo su poder. Quien cambió esta situación adversa volvió a ser el dragón llamado Terravox, que saltó en silencio al abismo en solitario. La tierra tembló violentamente y, tres días después, la Yesca de Georios finalmente emergió a la superficie. Cuando Georios murió, todo Amphoreus sufrió violentos terremotos. La tierra se agrietó, los ríos cambiaron su curso y los edificios de las polis se derrumbaron. En ese momento crítico, un rugido surgió del abismo: Terravox, que había heredado la autoridad divina de la Tierra, sujetó las tierras que se habían resquebrajado y las fusionó de nuevo con su propio cuerpo. Su deicidio había provocado la calamidad de la tierra fracturada, pero también fue él mismo quien lo detuvo. Después de esa batalla, la emperatriz lideró a sus tropas restantes de regreso a Oqueima. Poco después, otorgó públicamente el título de Dux Terrae al misterioso dragón Terravox, y anunció su siguiente objetivo: Talanton. ... 9. La batalla cuerpo a cuerpo en el lecho del río Doros Fecha: Año 3959 del Calendario de la Luz. Lugar: Llanuras de Doros. Comandantes destacados: Labieno, Séneca. En el año 3953 del Calendario de la Luz, el tratado de paz de cincuenta años de duración entre Kremnos y Oqueima llegó a su fin. Ese mismo año, el rey Euripon ascendió al trono de Kremnos. En aquel momento, todo Amphoreus se encontraba sumido en las convulsiones de la agonía de Georios, pero el pueblo de Kremnos no aprovechó la situación para iniciar una guerra de conquista. En su lugar, tras la muerte de Georios, ancló su fortaleza móvil al este de Janópolis, en la ciudad donde se encontraba la Yesca de Talanton, y desplegó sus tropas en las llanuras de Doros, declarando que actuaban bajo el mandato del Templo de los Tres Destinos para proteger al Titán de la Ley. Naturalmente, Janópolis vio con buenos ojos esta estrategia que enfrentaba a uno de sus enemigos contra otro. Ante esto, la emperatriz no se inmutó, pues sabía que Kremnos solo buscaba un combate apasionante. En el año 3959 del Calendario de la Luz, la emperatriz ordenó a Labieno y Séneca, viejos conocidos del ejército de Kremnos, que marcharan abiertamente hacia el lecho del río Doros con trescientos Herederos de Crisos y decenas de miles de soldados mortales. Cuando los dos ejércitos se encontraron, no necesitaron que se anunciara un desafío formal. Simplemente, sacaron sus armas en silenciosa complicidad y se enzarzaron en batalla. En comparación con una guerra sangrienta, esta batalla se asemejaba más a un gran Festival de Kremnos, donde ambos bandos se contenían y había pocas bajas. Este estilo de guerra era radicalmente diferente al tradicional espíritu de Kremnos, el de "Es mejor morir en la batalla, no hay regreso triunfante", y se debía a que el nuevo rey, Euripon, tenía ciertas particularidades. Era uno de los Herederos de Crisos que había ganado fácilmente el Festival de Kremnos, poseía una fuerza incomparable y albergaba ambiciones de reforma. La nueva reina de Kremnos, Gorgo, era igualmente extraordinaria, con unas habilidades que rivalizaban con las de Euripon, y también compartía sus dudas sobre las tradiciones de Kremnos. Bajo el liderazgo de ambos, el pueblo de Kremnos, que antes estaba obsesionado por la sangre y la gloria, comenzó a preocuparse por el destino del mundo. En la batalla del lecho del río Doros, Euripon y Gorgo lucharon en persona contra Labieno y Séneca, sin que ningún bando obtuviera ventaja. Después de la batalla, los cuatro entraron en una tienda para discutir asuntos desconocidos, tras lo cual Kremnos anunció la retirada de sus tropas. Al enterarse de este giro inesperado, Janópolis presintió un peligro inminente. Cuando estaba a punto de emitir un oráculo para convocar ejércitos de otras polis en su ayuda, el ejército buscallamas se presentó en las puertas de la ciudad. Resultó que, mientras Labieno y Séneca mantenían ocupado al ejército de Kremnos, la emperatriz y Hysilens habían dirigido personalmente a los doscientos Herederos de Crisos restantes, cruzando las estribaciones orientales de la cordillera de Campa que separaba Oqueima de Janópolis, y llegaron directamente a las puertas del Templo de los Tres Destinos. ... 10. El asedio de Janópolis Fecha: Año 3960 del Calendario de la Luz. Lugar: Janópolis. Comandante destacado: Céridra. ... Después de reunirse con las fuerzas principales lideradas por Labieno y Séneca, la emperatriz envió emisarios a la ciudad para exigir su rendición, mientras ella acampaba con sus tropas fuera de Janópolis y mantenía la posición. Tras la negativa de Janópolis a rendirse, la emperatriz primero desplegó varias unidades militares para vigilar todas las rutas estratégicas y cortar posibles refuerzos externos. Luego continuó presionando a la polis, declarando que las fuerzas de Kremnos también codiciaban el oráculo tripartito, e invitó a Janópolis a aceptar la protección de Oqueima, pero fue nuevamente rechazada. Finalmente, la emperatriz decidió iniciar una negociación secreta cuyos detalles nunca llegaron a conocerse. Se dice que los legendarios 300 forajidos de Doros también ayudaron en esa negociación. Con la mediación de Ciferia de Doros, el nonagésimo séptimo de los 300 forajidos, Ferrum, conocido como "Cuchillas de terciopelo negro", se unió a la facción. Pasó tres días cavando un pasadizo secreto, basándose en una ruta de escape señalada por Trispios, que llegaba directamente hasta la ubicación de la Balanza de la Justicia. Con la misma Céridra en cabeza, un pequeño grupo que incluía a Dux Gladiorum entró en la polis a través del pasadizo secreto y se encontró por casualidad con algunos sacerdotes obstinados... ...
