Mi confesión
Content
Mi confesión
Una página suelta encontrada en el confesionario dorado. Contiene la dolorosa confesión de un Bufón. Amigos y enemigos míos, todos los que conocen mi identidad como Bufón Enmascarado, ante ustedes me confieso. Como Andavías de la Exultación, avergüenzo a sus filas. Todas las ingeniosas intrigas, planeadas meticulosamente por todos mis predecesores, se han convertido en simples actos de bondad en mis manos. (¡Cuántas expresiones formales estoy usando! ¡Qué poco sentido del humor tengo! ¡Odio tener un nivel cultural tan alto!). A quienes intenté engañar, burlar, tomar el pelo y hacer daño sin éxito, ante ustedes me confieso. Se suponía que iba a gastar una broma, pero ¿cómo es que terminé haciendo una buena acción? Esa no era para nada mi intención. La gratitud me golpea como una ola turbulenta y me hace sentir culpable por no merecer tanta virtud y vergüenza por mi fracaso. (¡Ay, no pude evitar usar esas frases de estilo clásico otra vez, ¡cómo me odio! ¿Por qué tengo que ser tan culto?). Señor de las Risas, Amo de la Exultación, Aha, ante ti me confieso. Olvidé lo que pasó antes, olvidé lo que pasó después, pero me confieso de todas formas. ¡Todo lo que hago no tiene ninguna gracia! ¡Es absolutamente lamentable! No lo entiendo, de verdad que no lo entiendo. ¿Por qué el destino es tan cruel conmigo? Todo lo que deseo acaba siendo justo lo contrario... Me hice pasar por un senador y exigí que el Reino de Pemberton, amante del alcohol, prohibiera la producción de bebidas alcohólicas. En cambio, crearon la Pemberton Cola con azúcar y agua carbonatada, que se hizo famosa en todo el cosmos... ¡y se vendió mucho mejor que sus bebidas alcohólicas! Otra vez modifiqué la fórmula de una empresa de pegamentos y les hice producir el pegamento menos adhesivo del mundo... ¡Y lo usaron para hacer notas adhesivas que se pueden pegar y despegar una y otra vez! Ay, la verdad es que son muy útiles. Así que ahora me he convertido en una gran persona y en un impulsor del progreso científico. ¡Ay de mí! ¿Cómo enumerar mis pecados? ¡Son incontables y no tienen perdón! (¿Acaso soy en realidad un Bufón de la literatura clásica?!).
