El rastro de los ganadores de los Juegos Fabuluna: los cambios de la arcadia
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El rastro de los ganadores de los Juegos Fabuluna: los cambios de la arcadia
¡Aquí está otra vez la temporada de los Juegos Fabuluna! Ocho reverentes se turnan para obrar milagros y atraer las miradas de toda Planarcadia con diversión y espectáculo, con el fin de presentarse ante el Eón y obtener un minuto del poder divino de la Exultación. De hecho, la mayoría de las personas no tienen experiencia como dioses. Ni siquiera el poder de los Eones es omnipotente, y cómo usarlo y materializarlo es un arte que pertenece únicamente a Aha. Cuando un minuto de poder divino recae sobre una persona, la imaginación suele limitarse a lo más cercano y pone Planarcadia patas arriba. Este artículo se centrará en aquellos tipos que no fueron muy brillantes y en los espectáculos que montaron. Debido a la falta de correspondencia temporal con el mundo real durante la estancia en el lienzo, este rastro se registrará utilizando el calendario arcadio. Dormir no tiene precio Se dice que, en la Era del Ámbar 2145, cuando se decidió el resultado de aquellos Juegos Fabuluna, la ganadora, Despreocupada, estaba durmiendo. Así que Aha fue en persona al apartamento de aquella reverente para despertarla. "Despierta, ¿cómo puedes seguir durmiendo si ya es de día?". "¡Tonterías, el cielo está claramente oscuro!". Desde entonces, la distribución del día y la noche en cada zona de este planeta se volvió caótica y relativamente independiente, mientras que la residencia de aquella reverente quedó sumida en la noche eterna. Durante la Era del Lienzo, las distintas zonas del mundo se desordenaron aún más en las dos dimensiones, lo que provocó directamente que, en la Planarcadia de hoy, la noche y el día puedan aparecer a la vez en los dos extremos de una misma calle. Demasiado amor por la gelatina En la Era del Ámbar 2147, la fiebre de la gelatina arrasó el antiguo Benzaitengoku. La gente estaba convencida de que comer gelatina blanqueaba la piel, fortalecía el cuerpo, alargaba la vida e incluso permitía caminar por una Vía y convertirse en Emanador de la Exultación. Tras concluir aquella edición de los Juegos Fabuluna, una estrella de gelatina gigante apareció en la órbita terrestre de Ahatopía y su volumen disminuyó rápidamente en el lapso de un minuto. Finalmente, al no tener suficiente masa, quedó atrapada por la gravedad de Ahatopía y se convirtió en una isla de gelatina. Los estudiosos de los juegos especulan que el ganador de aquel año creó este planeta de pasada con el poder divino de la Exultación. Se dice que sus fragmentos aún flotan en algún rincón, esperando a los amantes de la gelatina que se atrevan a desafiarlo, pero solo alguien tan poderoso como un Emanador podría comérselo entero. Lo que sea En el año 1506 del calendario arcadio, el ganador, Erwin, no había pensado bien para qué quería usar el poder divino de la Exultación. Solo dijo tres palabras: lo que sea. Durante ese minuto, el mundo fue afectado con un grave estado de improbabilidad: las baldosas que pisabas podían transformarse en hojas al segundo siguiente; miel, lirios, osipachis y toallas bailarinas aparecían al azar en la oscuridad; los postes de luz echaban a correr sobre patas que les salían de repente; cada puerta conectaba con distintas coordenadas espaciales dentro del lienzo, y dichas coordenadas cambiaban con el paso del tiempo. Cuando terminó el minuto, el mundo del cuadro ya se había transformado por completo. Gracias a las características del mundo del cuadro, este incidente no causó muchas víctimas, pero los ciudadanos votaron de forma unánime castigar a Erwin con un año entero de trabajo comunitario obligatorio. Se alquila este espacio En la Era del Ámbar 2156, el ganador de aquella edición, Genio de los Números, decidió alquilar el poder divino de la Exultación. Durante ese minuto, en Planarcadia ocurrieron los siguientes sucesos: •Todos los tréboles de cuatro hojas se convirtieron en tréboles de tres hojas. •Todas las cucarachas roncaron mientras dormían. •Todos los bebés que nacieron salieron con el cabello teñido de un color aleatorio. •Todos los edificios de un promotor inmobiliario flotaron hacia el cielo, lo que triplicó el precio del terreno. Sin embargo, como no se construyeron escaleras que conectaran con el suelo, los compradores tuvieron que subir al cielo por su cuenta. •Todos los humanos pudieron tocarse los dedos de los pies (aparentemente, antes no podían). •Todos los mosquitos desaparecieron. (Pero solo una subespecie específica de Ahatopía. Esto demostró que el conocimiento de taxonomía biológica del ganador aún necesita mejorar). •Un pupuvariano fue exiliado a un planeta extraterrestre. •El Asesino de los Palillos resucitó, dejó unas últimas palabras y volvió a morir. Dicen que todavía hay algunos deseos en su lista que no tuvo tiempo de cumplir. Un minuto es demasiado corto. Un rumor extraño Se dice que uno de los ganadores intentó matar al Eón de la Exultación, lo que hizo reír a Aha: "¿El Eón de la Exultación no eres tú mismo?". Así que, después de eso, nadie volvió a verlo. El dios de los pasteles Al comienzo de la Era del Ámbar 2157, todos los pasteles de Planarcadia (los que tuvieron un tiempo de horneado inferior a 1 hora del sistema, ya que se presume que un horneado más largo los mataría) adquirieron de repente la capacidad de hablar. Describieron en detalle sus ingredientes, su variedad y su sabor, y luego pidieron con una sonrisa que se los comieran, no sin antes soltar un discurso publicitario. El Departamento de Defensa contra Aberrantes tardó varios meses en contener y exterminar a los pasteles, y utilizó la genética pastelera para asegurarse de que no surgieran nuevos pasteles en el futuro. Sin embargo, el ganador de los Juegos Fabuluna de aquella ocasión negó cualquier implicación en el incidente. La historia de los Juegos Fabuluna está repleta de incidentes absurdos que no vale la pena enumerar. Pero, ya seamos reverentes o personas comunes, nuestro objetivo es el mismo: la búsqueda de la Exultación o, en otras palabras, la felicidad... Quizás.
