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Fábulas de Aha

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Fábulas de Aha

(Una colección de chistes con varias historias de Aha. Después de dos votaciones públicas, los Bufones Enmascarados acordaron unánimemente que la colección no era graciosa, así que la rebautizaron como «Fábulas»). Historia del Reino de Morrowen Aha llevaba nueve días y nueve noches caminando por el desierto y tenía hambre y sed. De repente, vio una gran serpiente y le dijo: "Serpiente, si me das un poco de agua, te daré lo que quieras". La serpiente se mordió las escamas y dejó que Aha lamiera la sangre que brotaba. Aha se llenó el estómago, pero le pareció que la serpiente estaba deliciosa, así que se abalanzó sobre ella e intentó matarla. La serpiente dijo furiosa: "¡Miserable! Ya estás satisfecho, pero aún quieres saciar tu gula. Ya que eres tan codicioso, nunca más volverás a comer". La enorme serpiente le exigió que cumpliera su promesa y se tragó la cabeza de Aha de un bocado. Sin boca, Aha ya no podía comer nada y solo le quedaba saborear el regusto de aquel sabor para toda la eternidad. Historia del Templo del Disco Argénteo Según oí, hubo una vez un niño sirviente llamado Polucchi que visitó al Venerable de la Eterna Alegría, se postró y, con las manos juntas, preguntó: ¿Cómo se alcanza un estado de Exultación?. El Venerable de la Eterna Alegría proclamó: Quien conoce la dicha y se regocija en ella experimenta la Exultación mundana. Quien conoce el sufrimiento y aun así se regocija experimenta la Exultación primordial. Quien conoce tanto el sufrimiento como la dicha, sin apegarse a ninguno, y aun así engendra un corazón gozoso, experimenta la verdadera Exultación. Joven, tú que preguntas, ¿qué es lo que buscas? Polucchi respondió: Deseo alcanzar la verdadera Exultación. El Venerable de la Eterna Alegría dijo: ¡Buen chico! Todos los seres sintientes, mientras aún respiren, permanecen en gozo constante. Su naturaleza propia está completa, ¿para qué buscar fuera? Polucchi, desconcertado, volvió a preguntar: Si es así, ¿cómo se puede alcanzar un corazón de verdadera Exultación? El Venerable de la Eterna Alegría alzó su copa dorada, vertió todo el néctar divino, arqueó las cejas con ojos furiosos y exclamó: ¡Eh, ven a reír! Cuando el niño Polucchi escuchó estas palabras, su mente se abrió y comprendió. Soltó una carcajada sonora y resonante. El Venerable de la Eterna Alegría también se rio y dijo: ¡Ya lo has alcanzado! En aquel momento, la risa clara y cristalina llenó el vacío, fluyó en todas direcciones y resonó sin cesar durante cien días. Al oírla, tanto ancianos como niños esbozaron una sonrisa y sintieron alegría en sus corazones. Historia de Holstein Hace mucho, mucho tiempo, el universo era un lugar sin diversión alguna. Los Eones no sonreían jamás y los Leviatanes eran unos idiotas que comían sin saborear la comida. Entonces, Aha encontró la estrella más brillante y le susurró un chiste al oído. La estrella se rio tanto que brilló y centelleó mientras surcaba el cielo nocturno. Cuando las demás estrellas del universo oyeron su risa, también empezaron a reír. Y desde entonces, el universo está lleno de risas. Historia de Nuevo Londinium Aha, disfrazado de mendigo, dormía tirado al lado del camino cuando un guardia le golpeó la cabeza con la culata de su arma. "Por el Señor de las Risas, el presidente va a pasar por aquí. No arruines el ambiente exultante". Aha se dio la vuelta, bostezó e hizo explotar el planeta. "Por el Señor de las Risas, Aha va a pasar por aquí. No arruines el ambiente exultante". Historia del Cinturón de Cristal Aha caminaba por miles de millones de planetas con miles de millones de rostros. Durante miles de Eras del Ámbar, nadie logró encontrarlo, hasta que un Plañidero se presentó ante él. "¿Cómo me has encontrado?", le preguntó Aha. "Tus seguidores te buscan donde más risas hay, pero yo hice lo contrario. No tienes dónde esconderte en la risa que inevitablemente brota tras el llanto de un niño", respondió el Plañidero. "Entonces, ¿qué deseas? ¿Acaso quieres contarme un montón de tragedias como tus compañeros, para hacerme llorar?", preguntó Aha. "No deseo nada", dijo el Plañidero con una sonrisa. "Porque ya vislumbré las lágrimas del Señor de la Exultación en el llanto de los niños".

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